Por Marco Farías, Chef Hortifrut.- En este año bicentenario, el mes de Septiembre nos vuelve más nacionalistas que nunca y por supuesto, la gastronomía no se queda atrás. Celebramos con orgullo 200 años de independencia, sin embargo hay ciertas “herencias” españolas que mantenemos hasta hoy.
Las empanadas, por ejemplo, figuran en la gastronomía española desde el siglo XIII y en Chile aparecieron cuando Pedro de Valdivia aún no terminaba de poblarnos. Con el correr del tiempo se transformó en un alimento criollo, rellena de “Pirru”, vocablo indígena para referirse al picadillo de carne, huevo, pasas, cebollas y ají.
El Charquicán, por su parte, es un plato de los pueblos Incas que fue adoptado en Chile. En un comienzo era elaborado con carne de guanaco, papas, arvejas y choclos, para posteriormente incorporar la carne de los caballos traídos por los españoles, del cual se obtenía carne seca con sal. Este plato fue el alimento por excelencia de los trabajadores más pobres -como los mapuches- de ahí nace el término de “charqui” (carne seca) y “cancan” (asado), ambas palabras en Mapudungún.
